Agarró el dobladillo de mi sudadera y me la pasó por la cabeza antes de lanzarla a un lado, con cuidado de no tirarla demasiado cerca del fuego.
El sonido de nuestra respiración llenaba el aire mientras yo le devolvía el beso, el frío aire nocturno rozando mi piel desnuda. Mis manos encontraron los botones de su camisa, forcejeando con cada uno en mi prisa por abrirla. Finalmente, le di un tirón fuerte, haciendo que los botones saltaran uno tras otro. Luego empujé la tela de sus hombros y lenta