Amo su polla. Lo odio 4
«¿Qué? ¿Estás lo-ca?» gemí, dividida entre el pánico y la forma en que su polla seguía golpeando ese punto perfecto dentro de mí.
Enterré mi rostro contra su cuello, intentando ahogar mis gemidos mientras él me follaba más fuerte contra la pared.
El agua seguía cayendo sobre nosotros, ocultando los sonidos húmedos de nuestros cuerpos.
—Liam, suéltame —dije débilmente.
—Estoy cerca —gruñó él, embistiendo con las caderas—. Tu coño sigue apretándome… joder…
Mis gritos ahogados vibraron contra su p