Vi cómo sus ojos se oscurecían y mi corazón empezó a latir con fuerza contra mis costillas. Una parte de mí quería quedarse y descubrir qué quería. La otra parte me gritaba que me levantara y me fuera.
—¿Cuándo va a volver Tony? —pregunté, intentando llevar la conversación en otra dirección.
—La próxima semana —respondió.
Mis ojos se abrieron como platos. —¿Una semana? ¿Cómo demonios se supone que voy a sobrevivir sin él durante las próximas dos semanas?
—Lo harás —dijo simplemente antes de pon