Bridget
Miré fijamente el vapor que subía de mi taza de café, el aroma amargo haciendo poco por disipar la niebla en mi cabeza. Otro lunes por la mañana en la cocina estrecha de mi apartamento de un dormitorio, el tipo de lugar que gritaba «temporal» pero que de alguna forma se había estirado a tres años.
La encimera estaba llena de correo sin abrir, casi todo facturas y un bagel mordido de ayer. Picoteé la corteza, las uñas astilladas de la manicura de la semana pasada que no me había molestad