La luz de la mañana se colaba por las persianas. Me desperté pegajosa entre las piernas, las sábanas enredadas alrededor de mi cintura. Me di una ducha rápida y elegí la ropa con cuidado… una blusa ajustada que abrazaba mis tetas, una falda lápiz con una alta abertura en un muslo, sin bragas. La tela susurraba contra mi piel desnuda mientras caminaba hacia el edificio de oficinas, cada paso rozando mi coño expuesto.
La cafetería bullía con madrugadores… trabajadores tecleando en sus portátiles,