Pedro Genaro
Me impulsé desde el suelo frío, mis manos deslizándose a través del desastre de sangre. La piedra bajo mis rodillas se sentía mal, inclinada en un ángulo que me mareaba. Busqué la barandilla, mis dedos no encontrando más que aire vacío donde el hierro se había retorcido.
Xavier gimió cerca del pilar, sus piernas pateando los escombros. Agarró un puñado de mi abrigo, sus nudillos blancos. Tiré hacia atrás, la tela se rasgó mientras tropezaba hacia el centro del balcón, mi pecho grit