—¿Le han llevado lo que pidió? —preguntó una joven vestida de blusa celeste pastel y falda entubada color gris.
—No, aún no hemos atendido ese pedido —comentó un joven detrás de la barra del almacén.
—¿Por qué no? Al Nieminen nunca se le hace esperar… Ya lo ha dicho el Sr. Keller —comentó la chica escandalizada y nerviosa.
—¡Srta. Freites, buenos días! ¿En qué la puedo ayudar? —menciona un hombre pequeño con poco cabello canoso.
—¡Sr. Migs…, no han llevado la lista de Nieminen! —repite ansiosa