—Sr. Alcott, lo esperan en la sala de reuniones—. Indicó Pryor, entrando en la sala de la computadora principal.
—¿Ahora?
—¡Sí! Y dijeron que no quieren retrasos.
—¡Maldición! ¿Crees que se han dado cuenta?
—¡No lo sé, Señor! Hemos sido muy cuidadosos con nuestras incursiones en la Hive… ¿Les digo que se presentará?
—¡No, yo iré! Quédate aquí y ayúdalos… Han encendido el GPS, no pueden encontrarlos los Phantoms, reduce la señal y mimetízala con las que emiten los Troockers que están haciendo gu