El resonar de las alarmas reverberaba en los muros del castillo, creando un eco opresivo que marcaba la urgencia de la situación. Seth despertó sobresaltado en su habitación, con su cuerpo aún debilitado y en proceso de sanación por el veneno demoníaco que apenas había logrado superar. La energía de su lobo lo impulsó a levantarse de inmediato, ignorando el dolor y la fatiga, como si el instinto de proteger a su manada lo condujera más allá de sus propios límites. Estaba apenas vestido, con box