Capítulo 78: Una madre siempre perdona.
Sin pronunciar una palabra, Alejandra recogió el libro arrojado, acariciando su portada como si fuera un tesoro precioso.
Retrocedió lentamente hacia la puerta de la habitación, sus ojos nunca abandonando a Xaria, quien la observaba con una mirada fría e implacable.
—Lo siento —dijo saliendo de la habitación corriendo, sintiendo el corazón destrozado.
Carter se quedó viendo a su hija, y comenzó a moverse en su silla de ruedas, la niña se incorporó y comenzó a llamarlo.
—Papá, ¿Te vas? —pregunt