Capítulo 77: La intriga de Gillia.
Alejandra se sentó a horcajadas sobre él y comenzó a besarlo con profunda pasión.
Carter no podía creer que la mujer de su vida estuviera allí encima de él. La emoción era indescriptible, sin embargo, a pesar del deseo enorme de estar con ella, merecía un mejor momento, no un revolcón en un gimnasio.
Tenía que demostrarle que era especial y borrar esos recuerdos del pasado cuando los drogaron, por eso la tomó por las caderas y la detuvo.
—¡Espera! —exclamó Carter y ella se detuvo mirándolo con