Capítulo 56: Iba a estar en buenas manos.
El pulso de Carter se había ido, ya el monitor no percibió nada. Recordando la línea delgada entre la vida y la muerte, un cable invisible que el joven había caminado. Las caras de los médicos se mantuvieron fruncidas, sus ojos ansiosos brillando bajo las luces blancas del hospital.
Thalía sintió cada compresión en el pecho de su hijo como si fuera suyo. Las lágrimas corrían por sus mejillas sin cesar, dejando rastros húmedos sobre su piel pálida. Zachary, a su lado, mantenía una expresión impe