Capítulo 54: Bajo el manto de la amargura.
La mirada de Alejandra se detuvo en el paisaje, donde el perfil de la ciudad se fundía en una tenue acuarela de azules y grises. Ahora ella sentía que sus días eran iguales, tristes y desolados.
Se sentó tranquilamente en un banco del pequeño parque que Pierina había insistido en que visitaran, con la esperanza de que el aire fresco le sentara bien y pudiera alentar un poco su alma.
La suave brisa fresca que susurraba entre las hojas otoñales no ayudaba a disipar la niebla oscura que parecía in