Capítulo 53: Pecados por pagar.
El eco del martillo atravesó la sala como una cuchilla, cortando el tenso silencio en un millón de fragmentos susurrantes. Carter permaneció rígido, con los hombros erguidos ante el peso de lo inevitable.
Un leve suspiro de alivio brotó de sus labios, no por el veredicto, sino por el cierre que prometía. Los ojos de Thalía, sin embargo, contaban una historia diferente; eran estanques gemelos rebosantes de pavor maternal, la aceptación de su mente racional en guerra con un corazón que no conocí