Capítulo 48: Ni un ápice de arrepentimiento.
El abogado defensor pareció prepararse para un combate, sacándose la corbata y desabotonando la chaqueta de su traje. Se levantó con una lentitud deliberada y caminó hacia el podio. Se quedó viendo al médico y esbozó una leve sonrisa.
—Doctor Argotte, ha mencionado que mi cliente maltrató a Alejandra —dijo—. ¿Es correcto?
El doctor asintió.
—Así es —respondió.
—Pero usted solo examinó a Alejandra después del hecho. ¿Cómo puede estar tan seguro de quién le infligió estos daños? —preguntó la defe