BARBARA
Me senté en silencio cerca de la gran ventana de vidrio del estudio privado de mi padre, viendo el sol dorado de la tarde desaparecer lentamente detrás de los altos árboles de la hermosa propiedad. Mi mente todavía se sentía extremadamente pesada por los oscuros secretos que Franco me había contado sobre Troy, y estaba haciendo mi mejor esfuerzo para encontrar algo de paz mientras sostenía una taza tibia de té dulce en mis manos.
Mi padre, Mario, de repente dejó su pesado bolígrafo de o