SEBASTIÁN
Había conocido hombres poderosos y me había enfrentado a personas que creían poder intimidarme, pero esto… esto era diferente, y lo sentí en el momento en que entramos a la sala. Mis padres no solo estaban tensos, sino que tenían un miedo que jamás había visto, y solo eso me oprimió el pecho con confusión e ira.
Todos nos sentamos, pero el ambiente era denso, como si el aire mismo nos oprimiera, y no pude ignorar el ligero temblor en las manos de mi padre, aunque intentaba disimularlo