BARBARA
Salí lentamente del hospital, apretando mi bolso contra el pecho mientras el aire fresco me rozaba la cara. Por un instante, me quedé allí parada, intentando calmar mi respiración. Todo lo que había sucedido en esa habitación aún me parecía irreal, y mi mente todavía intentaba asimilar la realidad de que llevaba una vida dentro de mí.
Antes de que pudiera dar otro paso, un par de bracitos me rodearon con fuerza, y sentí a Sofía abrazándome con tanta calidez que casi se me llenaron los o