CAPÍTULO OCHO: VERDADES
— ¡Bien, me gusta, me gusta! —Dijo Yahir apuntando a las mujeres que pasaban frente a él y que no eran más que las nuevas modelos que acababan de llegar a la agencia.
Rodrigo a su lado no hacía otra cosa más que sonreír ante las expresiones de su primo. Todas las mujeres parecían llamar su atención verdaderamente. Y es que nadie podía negar el buen gusto que tenía Rodrigo para escoger a las mujeres que le gustaban a su primo. Siempre sabiendo que su debilidad eran las