Ares, qué recibe las palabras de Aurora como un puñal al corazón, guarda silencio entendiendo la posición de su esposa, y deja que Aurora lo siga curando en silencio total, creando un ambiente bastante incómodo entre ambos. De pronto, el telefono celular de Ares suena, y por alguna razón le dice a Aurora quien es, al ver el nombre en la pantalla.
—Es Daniel... —Aurora prácticamente lo ignora, y se concentra en vendar su hombro. Lo que lo hace sentirse como un completo tonto.
—Aló... Daniel...