260. ENREDOS ENTRE MANADAS Y CORAZONES
NARRADORA
Mientras Kaden intimidaba al Anciano Mayor, Isabella persiguió a la pequeña Omega prometida de Darius.
—Espera… —la llamó, pero la chica solo aceleró más los pasos, queriéndose escabullir.
—¡Te dije que te detengas de una vez! —Isabella se paró en seco y desplegó su poder de Seraphina.
La onda mágica se movió por todo el pasillo, deteniendo a la chica al momento.
Si podía controlar al lycan más poderoso, ¿qué no haría con una Omega?
—No voy a hacerte daño, solo quiero hablar —Isabella