Mundo de ficçãoIniciar sessãoGloria se sienta en frente de mi escritorio de cristal y me observa con una sonrisita. Comienzo a desahogarme con ella, explicándole a detalle todo lo que ha pasado, así como también le narro todos los recuerdos que llegan a mí de la primaria.
—Pero qué malvado era… —dice y después suelta una carcajada—. ¿Pero no lo notaba señorita Pen? Los niños a esa edad siempre molestan a la niña que m&aa







