—¿En serio estos eran tus planes para un sábado?— pregunto yo.
Debo confesar que cuando pensaba en los planes de un fin de semana, me imaginaba alguna salida tranquila, un brunch, quizás ir a bailar en la noche, y hasta preferiblemente no hacer absolutamente nada y quedarnos en casa cocinando y viendo alguna película.
Pero cuando él me pasó a buscar por mi casa en su auto hilo y vestido entre formal, pero a la vez deportivo me pareció algo raro.
Cuando llegamos a un espacio verde y empecé a