—No deberías haber venido con este clima, no se puede ni caminar ni ver, es un peligro… te dije que estaba bien, que nos podíamos ver en unos días— le digo yo entre cansada y molesta cruzando los brazos en mi pecho.
—No te preocupes, no fue nada— dice él tranquilo, cómo si viviera al lado de mi casa y todo lo que hizo fue cruzar la calle. Nada más lejos de la realidad.
—¿Cómo te sientes?— me pregunta él, con una amabilidad y una gentileza me sorprende. No es que él no lo haya sido antes, es sim