—Buenos días— escucho una voz ronca decirme, una atractiva voz masculina. Abro mis ojos de repente y en mi cama, en la cama que tengo desde hace años, ahí bajo las sábanas está Brandon Clark. Brandon.
Mis ojos están muy abiertos de repente y mi expresión debe ser muy graciosa porque él se sonríe y no puede aguantar soltar una pequeña carcajada, jamás ha sido un hombre de reírse mucho, menos con una sonora carcajada.
El Brandon a mi lado, que sin duda corresponde a la realidad, una loca e inesp