CAPÍTULO 7.
—El café es un asco, King.
Me deja el café intacto encima de la mesa alta de recepción mientras atiendo un par de emails en la computadora de escritorio.
Me pongo de pie tras ver que el señor Wright que se pierde en uno de los pasillos del piso y puedo escucharlo regañar a alguien.
Ni siquiera tengo tiempo de darle una explicación o al menos decirle que le traeré otro enseguida. No varia del café del día anterior. No entiendo nada.
Son las diez de la mañana y para ser honesta no la