Mundo de ficçãoIniciar sessãoVanessa podía sentir las caricias de Adriano en su abdomen. El sol ya no calentaba con la misma intensidad y adivinó que debía ser alrededor de las cinco.
Se encontraba en un estado de letargo, todavía podía sentir sus músculos débiles por el orgasmo que Adriano le había regalado. E incluso así, sus pensamientos no se detenían.
Había querido a Adriano desde que se casaron, pero todos esos días se había asegurado de negarse esa verdad. No sabía el momento exacto en el que había







