Sofía.
Al mencionarle a William que alguien mas se había interesado por mí antes noté un ligero cambio y a pesar de que su rostro se miraba sereno y tenía una sonrisa adornando sus labios sus ojos delatan molesta, incomodidad con un toque de impaciencia, casi en cuanto al mesero se alejó retomó la conversación con ánimos.
-se puede saber quién fue idiota que dejó ir a una mujer tan maravillosa como tú.
-no atormentes tu mente William.
Tomó mi copa y le doy un pequeño trago, debo admitir que