El mensaje llegó a las 11:47 p.m. un jueves, de un número desconocido.
Desconocido:
100.000 dólares se transferirán en cuanto cruces la puerta del penthouse. Otros 100.000 si consigues que te suplique antes del amanecer.
Lencería negra de encaje, sin bragas, y tacones de aguja de quince centímetros.
Dirección adjunta. Tienes cuarenta minutos o la oferta se cancela.
Me quedé mirando la pantalla mientras mis muslos se apretaban solos. ¿Doscientos mil dólares por una sola noche?
Había hecho cosas