Rafe encendió la linterna de su teléfono, dando a la habitación un tenue resplandor para que yo pudiera ver. Me aparté y, en su lugar, alcancé la lámpara.
—Ya puedes apagarla, gracias —dije sin mirarlo.
De repente, un calor me envolvió por detrás. Me giré y choqué directamente contra el pecho de Rafe. No me había dado cuenta de que ya estaba tan cerca.
—Lightning —murmuró con voz ronca por la contención—, me estás haciendo muchas cosas.
Sus brazos me rodearon, atrayéndome más cerca.
—Tú me está