Cap. 34.1
Con el sol despuntando en la mañana, un suave olor delicioso se colaba por el aire, la niña olfatea con sus ojitos aun cerrados, recordándole su estómago que no había comido quien sabe desde que hora, abriendo los ojos lentamente se encuentra con un hermoso paisaje, una cascada con una maravillosa caída formando un arco iris, unos emparedados y un vaso desechable de jugo de naranja, se levanta lentamente atenta a su alrededor, al no ver amenazas y sin pensarlo dos veces, toma el emparedado