Cap. 33.2
Caroline mira por la ventana con una expresión meditabunda, como si su mente viajara a otro lugar. ─ Una vez luché contra un bendecido ─ ¿Y qué pasó? ─ ¿Qué crees?, casi muero, su sangre es toxica para mi ─ ¿Y por qué rechazaste la mía? ─ Dos razones ─ Dímelas ─ La primera, eres mi reina, no puedo aceptar tal cosa y la segunda… en el estado que te encontrabas, a medio recordar, tu sangre me hubiera matado ─ Y… ¿Qué hay de la sangre de los demonios o los ángeles? ─ Es casi lo mismo que la d