Cap. 37.3
Darién la abrazó con dulzura, Renata ocultó su cara en su pecho, dejando escapar unos sollozos, mientras que la risa del Nefilim ya se había ido, solo frialdad brotaba de su rostro. ─ Veo que ya no eres tan diferente como ese par de idiotas que se matan por éste pútrido mundo, y se hacen llamar dioses ─. Reprochó el Nefilim, cuanto odio desbordó en cada palabra cuando dijo recorriéndola de hito en hito. ─ Ya te diste cuenta que no soy como mi padre ─.
Lenaya, poco a poco fue bajando