Cap. 25.1
Los alrededores de la granja se encontraban en pleno silencio, ni una pizca de brisa se sentía afuera, Darién sale con cautela mirando a todos lados. ─ ¿Escuchas algo? ─. Susurró Darién. ─ No oigo nada ─. Contestó susurrando. ─ Ese es el punto ─ ¿Y por qué estamos susurrando? ─ Ni las aves cantan, todo está tan… callado, será mejor salir de aquí, ahora ─. Un brillo, un trueno, Darién coloca su espada, una bala impacta con ella, la bala iba directo a la cabeza de Renata, él la toma entre su