Cap. 22.1
Un par de guardias mantenían un pie cerca de ambas, sin embargo, Lenaya ya había tomado sus precauciones, le obsequió a Mónica unos brazaletes de oro con inscripciones de anulación, desde luego a Mónica, sin reconocer nada de aquel significado o lo que eran, le parecieron una belleza, sobre todo el ornamentado, y las aceptó de buena gana con una gran sonrisa, los guardias ponían a Mónica de los nervios, por tal razón siempre se mantuvieron en silencio, quería hablar, quería preguntar, pero