Adrián Di´Marco
¡Maldita sea!
¿Cómo mierda me había permitido caer en un momento de tanta vulnerabilidad? ¡¿Cómo carajos se me ocurre casi contarle la verdad a Sharon?! Si no hubiese sido por la constante interrupción de la jodida mesera, en este momento Sharon supiera toda la verdad, quizás estuviera odiándome más de lo que de por sí ya lo hacía.
«O estuvieras entre sus brazos, recibiendo su amor incondicional»
¡Maldición! Ese pensamiento no me hacía sentir mejor, me puse de pie de inmediato,