Mundo ficciónIniciar sesiónNate
—Nate—gruesas lágrimas empezaron a caer de sus ojos. —No puedes estar hablando en serio.
—Lo siento mucho.
—¡No puedes estar aquí diciéndome esto a horas de la boda! —ella se levantó de la cama y caminó hacia mí.
—¿Prefieres que sea después? No quiero hacerte daño Jess, no quiero, y aunque ahora te duela esto es lo mejor para los dos.
—Solo estás confundido.
—No, no lo estoy, hasta ayer pensé que lo







