-¡Éste no puede ser el final! – Se repitió el capitán mientras veía a los oficiales y marinos desplegarse en la búsqueda. Cada minuto que pasaba dejaba menos posibilidades y aterraba más y más su corazón –
Después de una hora de seguir buscando, apareció corriendo un oficial.
-¡Señor! ¡Señor! – Gritaba casi sin respiración y traía unos zapatos en la mano – Y todos comenzaron a murmurar –
-¡Silencio! – Dijo el capitán – ¿Qué pasó? –
-¡Señor! Éstos fueron encontrados en el piso 12. En la terraza