Almuerzo Familiar
Residencia de los Harrington
La mesa estaba dispuesta con una perfección casi quirúrgica. Platos de porcelana blanca, cubiertos alineados con precisión matemática, copas de cristal tallado. El chef personal ya había servido la entrada y el aroma del cordero al horno con romero comenzaba a colarse por los rincones del comedor principal de los Harrington. Todo impecable. Impecablemente frío.
Nate estaba sentado entre su madre y su hermana menor, con la espalda recta, el rostro r