Celia preparó la anestesia y, al volverse, vio que Nicolás ya se había quitado la mitad de la camisa. Los músculos de su brazo eran bastante definidos, no delgados, pero tampoco eran voluminosos. Aparte de César, él era el segundo hombre que veía con buen físico y además guapo.
Nicolás evitó mirar su brazo durante todo el proceso y estaba un poco pálido. Celia recordó que le daba mareo la sangre…
Eliminando los pensamientos distractores, se le acercó.
—¿Te sientes bien?
Él desvió la mirada hacia