—Sí —respondió Sonia sin vacilar.
—Entonces Sonia, ¿con qué derecho me juzgas? ¿Acaso no estás haciendo lo mismo, usando cualquier medio para estar con Andrés?
Sus palabras hicieron que la mirada de Sonia se oscureciera. Antes de que pudiera responder, Santiago continuó:
—Si no siguieras aferrándote a él, ¿por qué elegiste específicamente subir a su auto? ¿Por qué no ir al hospital? ¿No fue todo esto... parte de tu plan?
—Sonia, lo de anoche... sé que me equivoqué. Dices que no puedes permitirte