Vestía un abrigo beige, llevaba el cabello corto y bien arreglado, y unos lentes de montura plateada que le daban un aire elegante y erudito.
Se acercó rápidamente —¿Esperaste mucho?
Sonia envió el mensaje mientras respondía —No, acabo de llegar.
—Bien, vamos.
Leandro asintió, sosteniendo su maleta con una mano mientras mantenía el otro brazo ligeramente doblado.
Sonia entendió el gesto, guardó rápidamente su teléfono y se agarró de su brazo.
—¿Vamos a cenar primero? —preguntó Leandro.
Sonia asi