Ana encontró a Sonia cuando esta regresaba del supermercado. Al verla de pie en las escaleras, Sonia apretó instintivamente las bolsas que llevaba.
—¿Ya regresaste? —sonrió Ana desde los escalones.
Sonia no respondió, solo la miró en silencio.
—¿Te sorprende verme? —continuó Ana—. Solo quería ver cómo estabas. Andrés está tan ocupado últimamente que seguramente no tiene tiempo para ti. Como tu hermana, debo preocuparme por ti ahora que estás tan sola.
—Ya puedes irte —respondió Sonia, intentando