"¿Alguien quiere probarlo?", le preguntó un empleado a los espectadores interesados.
Muchos levantaron la mano. Querían probarlo.
Avery también quiso levantar la mano, pero su cuerpo se puso terriblemente rígido, como si estuviera sometida a un maleficio. No podía moverse en absoluto. Por poco se había olvidado todo lo que había pasado en Aryadelle. Sin embargo, en ese momento, todos esos recuerdos la inundaron de nuevo.
No esperaba que la tecnología estuviera tan avanzada. Un robot podía im