Elliot permaneció en el mismo lugar. Avery no tardó en acercarse a él.
"¿Cuándo llegaste?". Avery lo miró. No había ninguna expresión en el rostro del hombre.
Él apartó la mirada y dijo en voz muy baja: "Ayer".
"¿Qué haces aquí?". Avery levantó la voz. "¿Has venido solo?".
Ella no sabía por qué quería detenerlo ni por qué le hacía esas preguntas.
Ambos habían discutido antes. Ninguno quería admitir la derrota. En ese momento, al encontrarse, podrían haber seguido caminos distintos. Sin emb