Después de dar vueltas en la cama un rato más, Avery tomó su teléfono y volvió a mirar la hora.
Era pasada la medianoche, casi a la una. Sin embargo, no podía dormir. Estaba completamente despierta.
Casi por reflejo, Avery abrió el cajón de su mesita de noche y sacó de él un poco de melatonina. Ella abrió el frasco. Cuando estaba a punto de tragarse la píldora, ¡el ácido fólico que había junto a su cama la sorprendió! Inmediatamente tiró la píldora al basurero.
Ella tenía que dormir. Debía ha