"Si hay una próxima vida, espero que nunca nos veas a Shea o a mí. Te hemos puesto las cosas difíciles".
No hubo respuesta.
No quedaba nada en la muerte. Todos los recuerdos, el odio, el deseo y la reticencia se desvanecieron cuando el corazón quedó en silencio.
Nadie lo obligaría a casarse y tener hijos en el futuro. Nadie lo echaría de menos ni se preocuparía de si comía lo suficiente o se abrigaba lo suficiente, ni de si su trabajo le cansaba o no.
Un momento después, Cole entró corrien