“No pasa nada”. Elliot miró el rostro pálido de Zoe y sintió un poco de lástima por ella. “Descansa bien. Te visitaré mañana”.
“De acuerdo”.
Al salir del hospital, Elliot le preguntó al guardaespaldas: “¿Dónde está el bebé muerto?”.
“El padre de Zoe llevó al bebé al crematorio para que lo incineraran”.
Elliot frunció las cejas. Había querido que se hiciera una prueba de paternidad, pero ya era imposible hacerlo.
El guardaespaldas continuó: “El señor Sanford estaba muy agitado. Quería ayudar