Archer cargó las flores al maletero una a una hasta llenarlo y luego llenó también el asiento trasero.
Como ya no cabían más flores en el coche, Ivy decidió no comprar más.
Después de pagar, ambos partieron con el coche lleno de flores hacia el cementerio.
Al llegar a la tumba de su abuela, Ivy la rodeó de flores.
Se arrodilló ante la lápida, contempló el nombre de su abuela y habló en voz baja: "Abuela, he venido a verte. Hacía tres años que no te visitaba porque quería esperar hasta log