Shelly lo había pensado todo.
Llegó a la conclusión de que no podía quedarse con el niño y tenía que mantener su embarazo en secreto de su familia y sus compañeros.
"¿De qué se trata? ¿Necesitas dinero? ¿Cuánto?", preguntó Courtney.
"No, no es eso. Veámonos y hablemos". Shelly no se atrevía a hablar por teléfono.
"De acuerdo. ¿Estás en el apartamento ahora? Me pasaré más tarde".
"Sí, claro".
Cuarenta minutos más tarde, Courtney llegó al apartamento, en donde Shelly la esperaba con una comi